
Las certificaciones medioambientales tienen una función variada: muestran la sostenibilidad real a la que han llegado las empresas que las obtienen, ayudan a las organizaciones a conocer su situación actual de una manera muy precisa, ofrecen información muy valiosa para mejorar su desempeño medioambiental y marcan una posición diferencial respecto de otros competidores.
También se pueden tomar como un reto para acceder a niveles más altos de sostenibilidad, lo que siempre es positivo para las compañías, la sociedad y el planeta. Hoy te hablamos de la renovación de nuestro certificado de Huella de Carbono calculado y de cómo hemos alcanzado un nuevo nivel Residuo Cero, todo auditado por AENOR.
Nuevo nivel del certificado Residuo Cero
El año pasado te comentamos lo que significa y para qué sirve el certificado Hacia Residuo Cero. También te explicamos la importancia de la palabra “hacia” en esta denominación. Hoy te contamos que hemos obtenido el certificado Residuo Cero, es decir, hemos elevado el nivel de valorización de nuestros residuos del 86,01 % al 94,41 %. Este “hacia” indicaba que estábamos en camino de alcanzar un objetivo muy relevante y, ahora, el nuevo certificado indica que lo hemos logrado. Pero todavía podemos mejorarlo.
Hemos conseguido esta nueva categoría gracias a la valorización de tres nuevos tipos de residuos (plásticos, tintas líquidas y residuos líquidos acuosos), que se suman a todos aquellos tipos con los que ya veníamos trabajando. En colaboración con nuestro gestor asociado hemos gestionado y sistematizado el reciclaje final de estos desechos, con una trazabilidad registrada y fehaciente.
La valorización en el desarrollo sostenible
La valorización de residuos resulta fundamental para avanzar en dos conceptos clave para el planeta y para frenar o revertir los efectos del cambio climático: la economía circular y la descarbonización.
En lo referido a la economía circular, una correcta gestión de los desechos permite recuperar materiales valiosos que pueden reutilizarse para fabricar nuevos productos. Esto, además, extiende el ciclo de vida de los recursos y hace innecesaria la extracción de materias primas vírgenes. Y, por otro lado, desempeña un papel importante en la reducción de los residuos en vertederos, lo que a su vez protege al suelo, agua y aire de contaminación. Todo ello mientras se fomenta la innovación y el empleo y redunda, por tanto, en efectos positivos para la economía.
En cuanto a la descarbonización, la valorización energética de los residuos reemplaza el uso de combustibles fósiles por combustibles como el biogás a la hora de producir electricidad, lo que reduce la emisión de gases de efecto invernadero. Además, la conversión de residuos en energía puede mejorar la eficiencia de ciertos procesos industriales y reducir la dependencia de fuentes de energía no renovables.
Renovación del certificado Huella de Carbono calculada
Huella de Carbono Calculado de AENOR es una de las certificaciones de prácticas medioambientales más reconocidas, más aún si incluye los tres alcances, como es nuestro caso en la renovación que acabamos de obtener.
Este certificado acredita, como su nombre indica, el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que emite una empresa en el desarrollo de su actividad de una manera verificada.
Es decir, Huella de Carbono calculada devuelve un inventario de emisiones de calidad y unos datos precisos que ayudan a las empresas que lo consiguen a conocer su “estado” medioambiental. Esto permite a las entidades conocer sus puntos de mejora y trabajar en una estrategia detallada para optimizar su desempeño verde.
Los diferentes alcances
El hecho de que el certificado abarque los tres alcances asegura que se tienen en cuenta todas las emisiones, tanto directas como indirectas, para ofrecer una visión completa del impacto ambiental de la empresa certificada. Los alcances se definen de la siguiente manera:
- Alcance 1: emisiones directas de fuentes controladas por la empresa, como calderas, vehículos propios, etc.
- Alcance 2: emisiones indirectas producidas en la generación de electricidad, calor o vapor.
- Alcance 3: otras emisiones indirectas como las derivadas de la cadena de suministro y el uso de productos vendidos.
Beneficios derivados de este certificado
El principal beneficio que emana de la obtención de este certificado lo recibe el medioambiente: cuanto más y mejor conocen las empresas sus emisiones y dónde se originan, más fácil será mejorar su desempeño medioambiental y establecer planes de reducción, lo que se traducirá en un impacto positivo directo y valioso para el planeta.
Por otro lado, las ventajas que disfrutan las empresas son, por citar las más relevantes:
- Cumplimiento normativo de regulaciones y estándares nacionales, supranacionales e internacionales.
- Credibilidad y transparencia para clientes, inversores, reguladores y otros stakeholders.
- Mejora de la reputación en un mundo en el que los consumidores y los inversores cada día valoran más el compromiso medioambiental de las empresas.
- Acceso a nuevos mercados, ya que, en ocasiones, algunas certificaciones son requisitos indispensables para participar en licitaciones públicas y privadas.
- Identificación de oportunidades de mejora a la hora de reducir emisiones u optimizar la eficiencia operativa. Esto, a su vez, puede convertirse en ahorros de costes significativos.
Para MailComms Group, ambos certificados se complementan para conocer al detalle nuestro desempeño ambiental y participar activamente, como proveedor sostenible (capacitados por el Programa del Pacto Mundial de la ONU), en el desarrollo de una cadena de suministro responsable y respetuosa con el entorno.
Todo esto es posible tanto por las posibilidades de mejora que nos ofrecen los detalles recogidos durante las auditorías como por nuestra capacidad para informar a las partes interesadas que nos pregunten. De esta forma influimos y acompañamos al resto de actores para obtener resultados más amplios.